El flagelum azotaba la piel, dejaba laceraciones dolorosas y cicatrices permanentes pero el condenado seguía viviendo luego del castigo; en cambio el flagrum descarnaba y provocaba la muerte del condenado en un feroz traumatismo consecuencia de deshidratación, cuantiosa pérdida de sangre y múltiples heridas por las porciones de carne arrancadas al cuerpo.
 

El flagrum romano era […]

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