Adoctrinamiento Gay.Por J.Bernardo Rodríguez M.

 Durante el mes de marzo cierta escuela en la comunidad de Móstoles (Madrid, España)  ha cedido al constante “cabildeo” Gay y en un supuesto ejercicio de “tolerancia” ha hecho que los alumnos tengan que resolver el siguiente cuestionario:

1. ¿Qué piensas que causó tu heterosexualidad?  

2. ¿Cuándo y cómo decidiste que eras heterosexual?  

3. ¿Es posible que la heterosexualidad sea sólo una fase que puedas superar?  

4. ¿Es posible que tu heterosexualidad se derive de un miedo neurótico a las personas de tu mismo sexo?  

5. Si nunca tuviste relaciones con una persona de tu mismo sexo, ¿no podría ser que lo que necesitas es un buen amante de tu mismo sexo?  

6. ¿A quién has confesado tus tendencias heterosexuales? 

7. ¿Por qué los heterosexuales se sienten obligados a llevar a los demás a su estilo de vida?  

8. ¿Por qué insistes en ostentar tu heterosexualidad? ¿Por qué no puedes ser simplemente quién eres y mantenerte tranquilo?  

9. ¿Por qué ponen tanto énfasis en el sexo los heterosexuales?  

10. Parece haber muy pocos heterosexuales felices. Se han desarrollado técnicas que podrían ayudarte a cambiar. ¿Has considerado la posibilidad de realizar una terapia de aversión? 

11. Considerando la amenaza que suponen el hambre y la superpoblación, ¿podría sobrevivir la raza humana si todos fueran heterosexuales como tú? 

12. A pesar de la aprobación social del matrimonio, la tasa de divorcio es todavía del 50 % ¿Por qué hay tan pocas relaciones estables entre los heterosexuales?

Lo anterior, que fue manejado como un ejercicio para que los jóvenes heterosexuales sintieran, supuestamente, un poco de la presión que sienten los homosexuales, no puede sino suponer un gran escándalo.  Los políticos y dirigentes sociales casados con esas tendencias son verdaderamente una mafia inquisitorial e intransigente que, con la excusa del reconocimiento de unos derechos hipotéticos, tan sólo intenta conseguir inmerecidas cuotas de poder político. 

Estos grupos pretenden hacer creer que los derechos de un grupo deben no sólo ser impuestos a la colectividad, sino que la persona heterosexual debe sentirse avergonzada de serlo y por tanto avergonzarse de su propia naturaleza y acoger con brazos abiertos las desviaciones sexuales, incluso llegando al extremo de plantear la posibilidad de “convertirse”, por amor a la “tolerancia de los intolerantes”. 

Un punto realmente preocupante de lo anterior es que lo que está sucediendo en España, al amparo y beneplácito del gobierno socialista, es que puede ser fácilmente retomado por el gobierno populista del Distrito Federal.   

 


 

Ya se autorizaron las “sociedades de convivencia” (nombre para disimular una especie de matrimonio homosexual) y se ha propuesto legalizar la transexualidad, por lo que no sería de extrañar que comenzaran con campañas similares enfocándolas a jóvenes influenciables y que muchos tienen problemas de identidad y buscan cualquier forma de reafirmarla y sentirse parte de un conglomerado, en especial si ese conglomerado está siendo arropado, apoyado y publicitado por las mismas autoridades. 

Es nuestra obligación como sociedad, y en especial nuestra obligación como miembros de

la UNS, el defender los valores únicos, basados en el derecho natural que todo ser humano tiene en su ser.  No podemos permitir este tipo de aberraciones antinaturales ni bajar la guardia ante el constante ataque de estos grupos que pretenden imponer lo antinatural a lo natural, lo antisocial a lo social y llevarnos totalmente a una decadencia a la que ya estamos tocando las puertas. 

Finalmente, hay que tener en cuenta que este tema no es un tema de preferencias o gustos relativistas.  El ser humano fue creado hombre y mujer, sin puntos intermedios, en palabras del Génesis “Y creó Dios al hombre a su imagen.  A imagen de Dios lo creó, Macho y hembra los creó” (Gen. 1:27) y esto fue para la preservación de nuestra especie y para mayor gloria de Dios.

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