Diariosinsecretos/29 junio/ Roma, Italia.- El Papa Benedicto XVI, impuso el palio arzobispal a los arzobispos mexicanos Víctor Sánchez Espinosa, de Puebla; Carlos Aguiar Retes, de Tlalnepantla; y Domingo Díaz Martínez, de Tulancingo, ante una multitud que abarrotó la plaza de San Pedro.
Fue una gran fiesta que enmarcó la celebridad de San Pedro y San Pablo. Los fieles de procedentes de diferentes partes del mundo se sumaron a este rito que presidió el Sumo Pontífice, en el cual 34 obispos de diferentes partes del mundo les fuera impuesto el palio arzobispal, una prenda propia del Papa y de los arzobispos, como signo de su comunión con El.
Es emblema del Obispo, identificado con Cristo, el Buen Pastor que ha dado la vida por el rebaño y lleva sobre la espalda la oveja perdida. Significa la solicitud por todos, especialmente por aquellos que se alejan del rebaño.
Siguiendo una antigua tradición, es confeccionado con la lana de los corderos bendecidos por el Papa en la fiesta de santa Inés (21 de enero). Tiene la forma de una faja circular que se coloca sobre los hombros, de la que penden, hacia el pecho y la espalda, dos tiras. Lleva grabadas seis cruces (rojas para el Papa, y negras para los arzobispos). Suele adornarse con tres clavos metálicos (a manera de pisacorbatas), que recuerdan los clavos de la Pasión.
El palio arzobispal es celosamente elaborado por las religiosas de la orden de Santa Inés, que se encuentran en la sede vaticana, y una vez que el Papa Benedicto XVI los bendice, son depositados en la tumba del apóstol San Pedro, un día antes de la ceremonia, mientras que los arzobispos oran cada uno en sus respectivas celdas.
La misa que encabezó el papa Benedicto XVI inició a las 9:30 AM – (hora de Roma), inició con la procesión de entrada en la que los nuevos arzobispos acompañaron al Santo Padre, quien inició los ritos introductorios desde el Altar de la Confesión.
En la Liturgia de la Palabra se proclamó la Primera Lectura tomada del Libro de los Hechos de los Apóstoles (12, 1-11) en donde se narra cómo el ángel de Dios liberó a San Pedro de la prisión. El Salmo (33) canta a Dios que escucha a los fieles que en Él se refugian. La Segunda Lectura fue tomada de la Segunda carta a Timoteo (4,6-8.17-18) en la que el Apóstol Pablo da testimonio de su fidelidad al Señor hasta el final. El Evangelio, según San Mateo (16,13-19), narra el momento en que Jesús instituye a Pedro como piedra sobre la cual edifica su Iglesia.
Tras la homilía, se procedió a la imposición del Palio. El Cardenal Protodiácono presentó al Papa a cada uno de los Arzobispos que lo recibirían. Luego, los arzobispos hicieron el juramento de fidelidad al Papa y a la Iglesia. El Sumo Pontífice bendijo los palios y enseguida la Asamblea recitó el Credo y más adelante participó en la Liturgia Eucarística.
Los arzobispos que recibieron el palio arzobispal, pertenecen a las siguientes nacionalidades: México, Arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa; Carlos Aguiar Retes, Arzobispo de Tlalnepantla, y Domingo Díaz Martínez, Arzobispo de Tulancingo; además de prelados de Argelia (1), Canadá (2), Brasil (4), Italia (3), Ucrania, Costa de Marfil, Sudáfrica, República Democrática del Congo, Venezuela, El Salvador, Estados Unidos (5), España (2), Indonesia, Ghana (1), Colombia (1), Polonia (1), Gran Bretaña (1), Burkina Faso (1), Tailandia (1), Sri Lanka (1).
Fue una gran fiesta en donde acudió una delegación mexicana integrada por fieles de las arquidiócesis de Puebla, Tlalnepantla y Tulancingo, que al final de la misa dejó constancia del gran cariño que se tiene por los arzobispos mexicanos presentes en la ceremonia, y las porras y aplausos no se dejaron esperar.
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