Insultante afirmación contra Benedicto XVI. Por Carlos Montiel /Fundador de Analistas Católicos

  

Luis González y González (ilustre historiador contemporáneo) dijo que la historia “tiene diversos propósitos y por ende puede ser elaborada, leída e interpretada de diversas maneras y a través de múltiples ojos”. [1] 

Cierta ocasión, en una ceremonia religiosa, escuche proferir insultos contra el papel ejercido por S.S. Benedicto XVI, aludiendo que él era un lobo vestido con piel de oveja. Inmediatamente, mi familia presente y su servidor, sentimos el impulso de ponernos de pie y salir de ese recinto. Aguardamos al término, concerté una cita con el religioso que también expresó su inconformidad hacia el Vaticano. 

Durante la cita con el religioso -efectuada en sus oficinas de la Colonia Santa María la Rivera (en México, D.F.)- me dispuse a grabar la charla. Debatí el comentario proferido contra el Papa, el religioso afirmó que es más fácil ver los errores que lo bueno que hacen en el Vaticano, así que no se retractaría. Mi sorpresa fue mayor, cuando el religioso como los demás miembros de la congregación a la que pertenece (denominada actualmente Fraternidad Sacerdotal San Pío X, mejor conocidos los miembros como lefebvristas) a mano firme aseguraba que el no regreso al seno de la Iglesia Católica no era tema para alarmarse. “El 30 de junio de 1988 el Arzobispo Marcel Lefebvre consumó el último cisma que ha desgarrado la unidad de la Iglesia Católica, al consagrar obispos sin mandato apostólico a cuatro de sus seguidores”. [2]Le interpele su comentario, haciendo referencia al largo caminar que fieles como demás religiosos habían emprendido deseosos de regresar a la plena comunión de la Iglesia, si esta aceptaba establecer a nivel mundial un permiso que expresamente permitiera a sacerdotes como obispos oficiar misa con el rito en latín. Luego de conocer su posición férrea de no desear formar parte de la Iglesia Católica, me retire. 

Inmediatamente, me di a la tarea de ilustrar a los poco informados sobre la situación jurídica de dicha fraternidad, tarea que en ocasiones ha parecido infructuosa. Los religiosos el 21 de enero de 2009 conocen la derogación que el Cardenal Giovanni Battista hace a las excomuniones que los cuatro obispos lefebvristas contrajeron en 1988. [3] Con esta derogación, los líderes no cesan de engañar a los fieles enseñando que pueden estar tranquilos, pues ya sin excepción están todos dentro del redil católico.A raíz de esto han emprendido campañas para atraer nuevos miembros, una me llama bastante la atención, emprendida en los dos recintos más importantes para los católicos mexicanos, la Insigne Nacional Basílica de Guadalupe y la Catedral Metropolitana. Supe, que en cierta ocasión diversos fieles se congregaron en la Basílica de Guadalupe para promover la venta de calendarios litúrgicos -que no concuerdan con el Ordo de la Iglesia Católica- los cuales en su interior cuentan con un listado de los lugares en donde imparten sus oficios, lo cual facilita atraer más fieles. Una vez percatada la Policía que resguarda las instalaciones (Policía Federal Preventiva, PFP), comenzó la persecución hasta retirarles el material. Lo mismo ocurrió en las afueras de la Catedral Metropolitana, la policía se percató, les retiro su material y fueron trasladados a la delegación para pagar una multa por realizar ambulantaje. Ambos sucesos, por lo menos hicieron que se abstuvieran de incurrir. 

Admito que sigue creciendo mi inconformidad hacia el proceder no ya sólo de los líderes religiosos, sino también de los fieles. En múltiples ocasiones les he invitado a la asistencia a misa con S.E. Norberto Cardenal Rivera y he recibido desaires. A partir de entonces he concordado con el historiador Luis González y González, y considero que los lefebvristas ocupan la historia con diversos propósitos y la interpretan de diversa manera a como el Católico Romano está acostumbrado, siempre apegado al catecismo, a la doctrina social de la Iglesia y a la tradición. 

Ellos consideran que vivimos progresismo, modernismo o radicalmente mencionado, una autodestrucción en la Iglesia. Sin embargo, sería importante que comprendieran que el levantamiento de excomunión realizado a los cuatro obispos que lideran esa fraternidad no los convierte en Católicos Apostólicos y Romanos, sino la actitud, el testimonio de vida cristiano de quien acepta vivir en unidad al Sumo Pontífice y participa de los sacramentos que la Iglesia nos procura. 

Los lefebvristas deben recordar que “el que se aparta, para formar otro grupo, tiene que saber claramente que se está portando mal, poniéndose en contra de la voluntad clara de Cristo. Jesús quiere la unidad de todos los que creen en su nombre. La división viene del pecado y del demonio.” [4] 

[1] CONTRA LA HISTORIA OFICIAL. “Introducción: crítica de la historia oficial”. Autor: José Antonio Crespo. Página 11. Editorial, Debate. 

[2] EL LEFEBVRISMO, Un cisma que llegó a la herejía. “Capítulo 1. Un poco de historia”. Autor: Martín Zavala Galván. Página 11. Presentación realizada por el P. Flaviano Amatulli Valente el 8 de marzo de 1999 en México, D.F. Impreso por el Centro de Investigación Religiosa. 

[3] EXCELSIOR. “Lefevristas se dicen acosados”. Por Jeanette Muñoz. Sección, Global. Publicado el jueves 26 de febrero de 2009. 

[4] DIÁLOGO CON LOS PROTESTANTES. Autor: P. Flaviano Amatulli Valente, fmap. I Parte, Identidad Católica. Capítulo I, Hermanos separados. Página 11. Editorial: Apóstoles de la Palabra.

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