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El sociólogo José Pérez Adán, en su libro “Manifiesto Anticonservador” resalta la importancia de profundizar en la idea de nuestra identidad, ya que entre los hombres permanecen barreras en nombre de identidades falsas -como la lengua, la nación y la raza [1]- mismas que deben eliminarse pues reflejan que los hombres aún no se descubren como un don. 

Pero, ¿Qué es identidad? Es lo que somos junto a nuestro ser, y somos hijos de Dios. Nos distinguimos de los demás en ser otro hijo del Creador. El ser humano al ser creado a imagen de Dios (“IMAGO DEI”)  obtuvo la dignidad de persona, que lo eleva de ser algo a alguien. Así, la identidad crea respeto por la dignidad de la persona y evita practicar cualquier forma de monopolio y de control ideológico. 

Las desigualdades manifiestan cada vez con mayor claridad la situación dramática en que se encuentra el mundo [2], con el beato Juan XXIII en su encíclica “Pacem in terris” -la encíclica de la paz y de la dignidad de las personas- se hizo un llamado a todos los hombres a emprender una nueva forma de relación social apegados a la caridad, la justicia, la libertad y la verdad [3]. Sin embargo, persiste la pérdida de valores que dan unidad a la vida social, dañando su estructura. 

Recientemente Monseñor Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Tuxtla, explicó: “La lucha por la dignidad y la salvación integral de la persona…no se realiza según nuestras categorías, humanas e imperfectas, sino que se realiza según los parámetros de Jesucristo” [4].            Si hablamos en términos tecnológicos y científicos, se pensó que la globalización trabajaría más como un instrumento de inclusión social que eliminara las barreras no sólo entre las empresas sino entre las personas, sin embargo, una mayor parte de los que se encuentran inmersos en este sistema sólo han buscado conseguir fines lucrativos. En el campo de las redes sociales, estas permiten el progreso y la inclusión social, aunque esta última se da exclusivamente de forma virtual, pues no se dan en la cercanía, en la presencia de las personas; es decir, frente a frente. 

La inclusión en las redes sociales no suple la unidad que da las relaciones personales en la vida social, así nos lo recuerda el Cardenal Juan Luis Cipriani (Arzobispo de Lima y Primado del Perú) refiriéndose al siervo de Dios Juan Pablo II, el Pontífice que creó la red social más diversa: “Sin esta tecnología -de las redes sociales virtuales- él construyó su red social que movilizó a miles de millones de personas de diferentes idiomas, culturas, lenguas, razas, y con ese método suyo…tuvo una cercanía e hizo del mundo, una familia [5]. 

Cuando no se eliminan las barreras de raza, origen étnico, capacidades físicas o mentales, las opiniones políticas, nacionalidad, etc., que arraigan desigualdad dentro del conjunto de la sociedad, puede incurrirse en discriminación. Entendida esta última como toda obstrucción, restricción, exclusión o distinción que impide o anula el reconocimiento o ejercicio de los derechos, igualdad, dignidad e integridad humana. Mismas que evitan a la identidad de la persona diseñar estrategias e instrumentos, proyectos, acciones y programas para eliminar las barreras existentes en los ámbitos político, económico, social y cultural, que contribuyan a efectuar el encargo de “amarás al prójimo como a ti mismo” útil para tener paz en el mundo, la cual requiere “la libre comunicación entre los seres humanos, el respeto a la dignidad de la persona humana y de los pueblos, y la constante práctica de la justicia y de la fraternidad”[6]. 

* EL AUTOR ES FUNDADOR Y PRESIDENTE DEL CONSEJO DE ANALISTAS CATÓLICOS DE MÉXICO. 

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[1] MANIFIESTO ANTICONSERVADOR. “Identidad”. Página, 12. Temas de Sociología Cristiana. Autor: José Pérez Adán. Editorial, Carmaiquel. 

[2] COMPENDIO DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA. “III. La doctrina Social en nuestro tiempo: apuntes históricos. B) De la Rerum Novarum hasta nuestros días”. Pág. 52, número 94. Ediciones CEM. 

[3] COMPENDIO DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA. “III. La doctrina Social en nuestro tiempo: apuntes históricos. B) De la Rerum Novarum hasta nuestros días”. Pág. 52, número 95. Ediciones CEM. 

[4] Conferencia del Episcopado Mexicano. “Trabajar por la justicia es la forma más eficaz por combatir el mal”. Autor: Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Tuxtla. Escrito el lunes 28 de septiembre de 2009. http://www.cem.org.mx/secciones/diocesis-y-prelaturas/1544-trabajar-por-la-justicia-es-la-forma-mas-eficaz-de-combatir-el-mal.html 

[5] ACI PRENSA. “Evangelizar y defender dignidad humana en redes sociales, pide Cardenal Cipriani”. Noticias, América. Escrito el 28 de septiembre de 2009. http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=26996 

[6] CATESISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA, Compendio. Segunda Sección, Los diez mandamientos. “Quinto Mandamiento, No matarás. Número 482”. Conferencia del Episcopado Mexicano.