“QUEMARON NUESTRO TEMPLO, PERO NUESTROS CORAZONES ARDEN DE FE”: mensaje colocado en el exterior del templo de Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús.
-Se oye ladrar a un perro, una y otra vez…-Afuera del templo se escuchan ruidos extraños…-¿Qué raro? si ya terminaron los oficios religiosos del Viernes Santo, se cuestiona el sacerdote -al interior del recinto-.-El Párroco se asoma lleno de inquietud, pero no sale, y hace una pausa…«tiempo suficiente», para observar su reloj que marca pasado de las diez de la noche…-De pronto, el teléfono suena en la casa parroquial…-¡Padre “Chava”!… ¡Padre “Chava”!… Si ¿qué pasa?-¿A que no sabe lo que está pasando a nuestro templo?-Dime, ¿es algo malo?-Nos pusieron fuego en el frente…y la Iglesia esta siendo consumida por la llamas…-Pronto… ¡por favor!, avisa a los vecinos del pueblo… ¡vamos a apagar el fuego!…
La noticia se rego como “pólvora” entre los lugareños del poblado “El Porvenir”, en la zona Valle Juárez, a 100 Kilómetros de Ciudad Juárez, estado de Chihuahua. Se trata de la Parroquia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, que fue incendiada por desconocidos el pasado 2 de abril de 2010.
El sacerdote encargado del templo, Salvador Salgado Murguia, comentó que “entre afanes, sudores y lagrimas, lograron controlar el fuego que fue iniciado por varios sujetos armados que rociaron la puerta de la Parroquia con gasolina”.
La puerta principal del templo se había convertido en una brasa; no hay heridos afortunadamente. En la calle se habían juntado decenas de lugareños. En medio de la noche, envueltos en cobijas y frazadas, miraban sin entender el insólito sacrilegio.
El ataque al templo católico, daño la puerta de entrada, parte de los instrumentos del coro y vestíbulo. Además del agravio causado a la grey católica, que mostraba la impotencia en sus rostros, y más de uno demandaban aplicar un castigo con severidad a los culpables.
Fue “la gota que derramo el vaso”. Ya no hay esperanza en “El Porvenir”, municipio de Praxedis, Valle de Juárez. Los habitantes viven una tensa calma y bajo un clima violento; las amenazas de muerte están a la orden del día; el fantasma de la zozobra ha invadido sus hogares, y lo mejor será salir en éxodo cuanto antes, para salvar la vida.
En tanto, el sacerdote Salgado Murguia, lamenta la salida vertiginosa de sus fieles “Vienen con tristeza a decirme que ya se van,
porque ven cómo su templo fue quemado, y no piensan quedarse a merced de ser victimados y sus hogares incendiados por delincuentes”.
Ante este marco de violencia constante de las organizaciones criminales y de sus secuaces que trabajan a la luz de la complicidad o ineficacia de quienes están a cargo de la Seguridad Nacional. Nos preguntamos, ¿quién puede ayudar? a un pueblo en desgracia…,¿quién puede combatir? a la acción agresora que comete delito con alevosía.
Ojala que las autoridades federales y estatales asuman su papel histórico, para combatir la alta incidencia de violencia que se vive y atenta contra la vida y naturaleza de los habitantes de los pueblos del Valle de Juárez, en el estado de Chihuahua.
Elevamos nuestra oración a María Santísima, para que el Presidente de México, Felipe de Jesús Calderón, el Secretario de Gobernación, Lic. Fernando Francisco Gómez-Mont, el Gobernador del estado de Chihuahua, Lic. José Reyes Baeza Terrazas y todos lo involucrados, proporcionen los medios de seguridad a los recintos sagrados y casas habitación; pero sobre todo, auxilien a nuestros hermanos que viven en situación de inseguridad, abandono y falta de respeto a sus garantías individuales.
*Periodista Laico de la Diócesis de Teotihuacán. Integrante del Consejo de Analistas Católicos de México.