INCREÍBLE VEREDICTO EN EL CASO DE LA NIÑA PAULETTE.Por Federico Müggenburg*

Todavía habemos personas que nos atrevemos a decir que el ser humano es una criatura de Dios, quizá la de mayor rango de toda la creación conocida, ya que es la síntesis del mundo material y el mundo espiritual, síntesis única de la materia y el espíritu, ser compuesto de cuerpo y alma. Además, afirmamos que las potencias del alma son: memoria, inteligencia y voluntad y que la inteligencia es una facultad que nos permite descubrir la realidad y, a través de ella, la verdad de la creación y de las cosas que suceden cada día. 

Lo afirmo de esta manera por que durante los últimos decenios se impuso la teoría de que el ser humano era el resultado del proceso de las contradicciones de la materia hecha conciencia o que era la expresión de un complejo nudo de conflictos psicológicos con destino placentero.  Pero a pesar de estos  distintos intentos, sigue prevaleciendo aquel criterio de que “muchos pueden ser engañados durante mucho tiempo, unos pocos pueden ser engañados siempre, pero nunca todos pueden ser engañados siempre”. 

Esto, dicho a propósito de cómo el sistema judicial de México, quizá uno de los más corruptos del mundo, como lo puso en evidencia la consideración de un escritor mexicano que señaló: “si Kafka hubiera nacido en México, no hubiera sido un escritor surrealista, sino un escritor costumbrista”. 

El pasado viernes 21 de mayo, el Procurador del Estado de México, Alberto Bazbaz, declaró: “Dictámenes periciales sostienen que la muerte de la menor fue un accidente, y toda vez que se ha agotado la investigación sin existir prueba pendiente que desahogar, se ha determinado concluir la investigación sin ejercer acción penal en contra de alguna persona”. Sin embargo, el miércoles 31 de marzo había declarado: “Yo no tengo duda de que se trata de una investigación por el delito de homicidio… En este momento podemos darle, sin duda, el carácter de indiciada a Lisette (la madre de la niña), nada más ella, en este momento, respecto del hecho concreto del delito que estamos investigando”. Resulta que 51 días después de iniciado el caso con la declaración de la desaparición, se da por concluida la investigación.  

El caso verdaderamente es surrealista, lleno de contradicciones aberrantes y de mentiras elementales. ¡Cómo poder creer que nueve días después de iniciadas las investigaciones del caso, el cadáver de la niña apareció en su propia recámara en un espacio “entre el colchón y la piecera de la cama”, en la que, incluso, entre esos nueve días, durmieron algunos familiares y la propia madre concedió una entrevista sentada allí, que las nanas de la niña arreglaron la cama varias veces y que todo tipo de investigadores y sus perros adiestrados en búsqueda humana, ¡nunca olieron nada! 

No es la primera vez que una investigación de un caso criminal en México da “resultados” tan sorprendentes e increíbles. No se necesita ser perito en materia criminal alguna, ni investigador de procuradurías o de instituciones internacionales altamente calificadas, como el FBI o la Universidad de Granada, que participaron en este sonado caso. En realidad, se trata de una manipulación para “salvar” de la evidencia y de la culpa con sus consecuencias, por razones también profundamente ocultas, a los verdaderos autores intelectuales y materiales de los crímenes, haciendo con ello una afrenta a la inteligencia de la mayoría de los mexicanos. 

Está todavía muy fresco en la memoria y en la inteligencia de millones de mexicanos el caso del asesinato del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, cuyo XVII aniversario se conmemora en estos días, quien fuera arteramente asesinado en el aeropuerto de Guadalajara a plena luz del día y del que se pretendiera dar un veredicto en el sentido de que “murió a consecuencia de un infortunado cruce de fuego entre dos bandas criminales de narcotraficantes o que fue confundido por los sicarios de un cártel enemigo del importante capo, conocido como ‘El Chapo’” (quien misteriosamente se evadió de una cárcel de alta seguridad y luego fue considerado por la revista Forbes, en su lista de los más ricos del mundo). De no ser por la perseverancia de su sucesor, el Cardenal Juan Sandoval Iñiguez, de la Conferencia Episcopal, de Jerarcas de la Iglesia de varias partes del mundo y de la Santa Sede, sus abogados y de millones de católicos, en el sentido de que se llegue a la verdad del caso, se ha logrado impedir que se le dé carpetazo al asunto con las conclusiones surrealistas del caso, entre cuyos garlitos destaca el que los “investigadores de la PGR” iniciaron sus vuelos de la ciudad de México hacia Guadalajara, cuyas bitácoras muestran que salieron a investigar, ¡antes de que los hechos ocurrieran! 

Otro ejemplo de este tipo de casos increíbles, lo es también el asesinato de Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI a la presidencia del país. El veredicto final ha sido que un “actor solitario, por motivos, no del todo explicados, decidió eliminarlo”. En el caso participaron varios fiscales, con miles de investigadores incluso internacionales y, al final, nadie ha tratado de insistir en llegar a la verdad del caso. La inmensa mayoría de los mexicanos no cree en la “versión oficial”. Lo que sí se afirma contundentemente es que ese asesinato fue resultado de la disputa por el poder entre los integrantes del partido al que pertenecía Colosio. Ahora, con el caso de la niña Paulette, lo que está en juego es la credibilidad del actual gobernador del Estado de México, quien respalda el veredicto, aunque quizá pueda “castigar” con la renuncia, a su Procurador. La campaña para hacerlo presidente de México el año 2012, con el esfuerzo y el costo publicitario en medios electrónicos, pretende sobrepasar incluso este increíble veredicto de la muerte de la niña Paulette. 

-Referencia: 24MAY10, RS331. 

* Sobre el autor: Colaborador del Consejo de Analistas Católicos de México (CACM). Director del Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPOS) www.cepos.org.mx—————————————————————————————————————–SE PERMITE SU REPRODUCCIÓN CITANDO LA FUENTE. 

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