Sólo aquel que se siente amado, puede considerarse un triunfador en la vida. El que vive en la desesperanza, tristeza, melancolía, baja autoestima, difícilmente será una mujer u hombre exitoso. Josué, a sus 26 años de edad, es un testimonio de vida. En su diario vivir comparte la alegría a través de sus canciones que hablan del amor, del respeto a la vida, la amistad, de disfrutar de una caricia, una sonrisa, una mano amiga, la naturaleza.
La mayor gratificación que puede dar al joven en ésta vida es la alegría, y todo lo que lo aleja de ella es un camino equivocado. A veces se piensa que el ser exitoso, es sinónimo de tener un buen empleo, tener un auto último modelo, estar en la universidad más cara, ser dueño de una poderosa empresa, o contar con múltiples bienes materiales, pero no es así.
El ser exitoso, es llegar a ser feliz, y para esto, se tiene que aprender el arte de poner el dolor, la muerte, la vida y los placeres, al servicio de la alegría, es decir, a la virtud que se sabe de no caer del gusto en el disgusto, se le suele llamar desde tiempos antiguos templanza.
¿Qué es la alegría? Un sí espontáneo a la vida, que brota de dentro de uno mismo, a veces cuando no menos lo esperamos. Un sí a lo que se es, o mejor, lo que se siente ser. Es decir, aceptarse uno tal como es, con sus defectos y virtudes, con sus capacidades y limitaciones. Y una máxima, saberse amado por Dios.
Quien tiene alegría, ya ha recibido el premio máximo, no echa de menos nada; quien no la tiene por sabio, guapo, rico y poderoso que sea, es un miserable que carece de lo más importante. Pues bien, el placer es estupendo y deseable cuando se sabe ponerlo al servicio de la alegría, pero no cuando la enturbia o compromete.
El límite del placer, no es el dolor, ni siquiera la muerte, sino la alegría. En cuanto empezamos a perderla, por determinado deleite seguro estamos disfrutando con lo que no nos conviene, y es que la alegría, es una experiencia que abarca placer y dolor, muerte y vida, es la experiencia que definitivamente acepta el placer, el dolor, la muerte y la vida.
La cultura del esfuerzo:
El joven que se siente amado, lucha por su realización, no importa los obstáculos que se le presenten en la vida. Tu vida funcionará solo cuando asumas la responsabilidad total de tus decisiones. Y eso implica que hagas lo que amas.
La vida de Josué, es ejemplo de ello: El hace lo que en verdad le gusta, cantar, componer canciones, crear ideas, y por eso la es fácil levantarse muy de mañana y olvidarse del paso del tiempo y de la energía que se requiere para ser lo que le gusta por horas, y no cesar hasta culminar lo emprendido.
Es un chavo que está metido por horas en el estudio, su único objetivo es componer canciones que lleven un mensaje de aliento a los jóvenes. Está la rola de “Contigo” que le habla aquel que se encuentra deprimido y cree que está solo. El le dice que no es así, que siempre hay alguien que lo ama, alguien que lo escucha, alguien en quien creer.
Josué, no compara sus capacidades con la de los demás. Hace lo que sabe hacer. Acepta sus talentos, de ahí le viene la satisfacción que es resultado de desarrollar sus dones y su talento, y no desear los de los demás.
Las personas que no desarrollan sus capacidades conceden demasiada importancia al talento. Para ellas, el talento o su ausencia, es una gran excusa para no hacer nada. Si existe una característica común a los grandes artistas, científicos, estrellas deportivas, humanistas y magnates de negocios, no es su talento lo que los lleva avante, sino su capacidad de concentración una vez que saben que quieren hacer.
Que quede claro, no se puede hacer todo. Hay quien sueña ser presidente de un país, pero no lo llega a hacer, o aquel que quiere salvar al bisonte en extinción, o inventar una vacuna para la cura de todos los males, pero no se pueden hacer milagros, hay que dejar algunas tareas para el resto de la humanidad. Lo importante es que hagas lo que a ti te toca hacer, que es aprovechar tu tiempo libre, úsalo para cosas constructivas, que te hagan siempre feliz y no desdichado.
Josué, es hoy presidente de “Jóvenes Contigo” y forma parte del reallity show “La Academia Bicentenario” en TV Azteca. Y lo valioso es que no lo hace en busca de dinero o fama, va por lo que le gusta, lo que lo hace feliz, por su propósito en la vida que es que puedo dar en vez de que puedo obtener.
Hay una característica que se repite en las personas que alcanzan sus sueños, cuando las posibilidades están en su contra desarrollan una clase de fortaleza mental que les permite sobrevivir. Esta fortaleza se convierte en su arma secreta.
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