Al escuchar o leer la frase de “legalizar las drogas” lo primero que me pregunto es: ¿Por qué deben legalizarse?
Desde que tengo memoria siempre me han enseñado que “lo legal” es todo aquello permitido pues se considera “bueno” “benéfico” y “útil” para la vida personal y la convivencia social; por el contrario, lo “ilegal” (o no legalizado) es todo aquello que no se permite pues es calificado como “malo” “dañino” y “perjudicial” tanto para la vida individual como para la social (en menor o mayor medida).
Partiendo del párrafo anterior es que inicia un conflicto de compresión para mí y para muchas otras personas:
¿Cómo puede ser posible que algo, por tantos años considerado como INAPROPIADO, pueda o pretenda ser considerado como algo PERTINENTE de un momento a otro? ¿Acaso la ley estuvo equivocada por décadas? ¿Los estudios médicos nos mintieron durante años al hacernos saber que las drogas dañan la salud? ¿Las escuelas han coartado la libertad de sus alumnos al prohibirles que se presenten bajo los efectos de algún estupefaciente? ¿Las estadísticas de la policía respecto a las muertes de cientos de personas por causa de consumo y/o distribución de drogas han sido solo notas de entretenimiento para la sociedad? ¿Las personas que nunca hemos probado droga alguna, ni sentido la “necesidad” de hacerlo, estamos en un error?
Estas y más preguntas han sido el motivo de mi reflexión en torno al tema de la legalización de las drogas en nuestro País.
Haciendo un rápido análisis de las principales causas por las que una persona se droga, obtuve los siguientes resultados:
-Por curiosidad, para saber qué se siente.
-Para ser aceptado por el grupo de “amigos” (mismos que ya se drogan).
-Para olvidar, desinhibirse, obtener valor, sentirse fuertes.
-Para reducir u olvidar los dolores (por un lapso de tiempo).
-Y finalmente, por dependencia (adicción no necesidad).
¿Y los principales motivos por los que una persona distribuye las drogas?
-Porque es un negocio rentable.
-Porque es un “trabajo”.
-Porque alguien más lo obliga, amenaza o condiciona para hacerlo.
Insisto, no veo en todo lo anterior un “Bienestar social”, me sigo preguntando ¿en qué nos benefician las drogas? ¿Para qué su legalización?
Es bien sabido por la gran mayoría de la sociedad que en muchas de las calles de nuestro País existen cientos de consumidores de diversas sustancias tóxicas, mismos que conviven día a día con decenas o cientos de personas; algunos, son: tranquilos, respetuosos y hasta agradables, sin embargo, muchos otros son: groseros, ofensivos y violentos, no importando la edad que tengan ni el tiempo que llevan intoxicando su cuerpo.
Muchas de estas personas tienen una familia, hijos a los cuales les enseñan que las drogas son la solución a sus problemas, parejas a las cuales exponen a infecciones por el uso de materiales insalubres para drogarse y padres a lo que les pierden el respeto, cuidado y atención por interesarse más en seguir con sus vicios y la satisfacción de estos.
Los drogadictos generalmente empiezan creyendo y afirmado que pueden controlar su consumo, que lo dejarán cuando así lo decidan, que no habrá ninguna consecuencia, y los distribuidores creen que siempre ganarán mucho dinero y esto les permitirá tener una feliz vida, pero, la realidad es muy diferente, los distribuidores llegan a perder la vida o la de sus seres queridos a causa de la rivalidad del poder, y los consumidores dañan sus órganos, deterioran su salud física y mental, atrofian su desenvolvimiento social, su desempeño escolar y/o laboral, afectan sus relaciones personales, familiares y emocionales, viven con culpas y afectan la vida de todos aquellos que los rodean.
Las drogas afectan tanto a hombres como a mujeres, a bebés, niños, jóvenes, adultos y ancianos, no importa condición social, educativa o laboral, tampoco estado civil ni condición de salud; nos afecta a todos por igual.
Todas las personas que he conocido, que han sido sometidas a un proceso de rehabilitación, describen el vivir drogado como un infierno, y el proceso de rehabilitación como algo muy difícil, costoso y en ocasiones poco accesible. No se cuenta con apoyo gubernamental ni con expertos en los centros de rehabilitación para drogadictos por lo que la atención ; médica, psicológica, educativa y laboral no es la mejor para ellos ni para sus familias, lo que repercute también en la sociedad, que es la que finalmente paga sus gastos, apoyándolos comprando los productos que elaboran para obtener recursos económicos para salir adelante, alejándose de las drogas.
Finalmente me pregunto y pregunto a quien pueda responderme:
¿Para qué legalizar las drogas? ¿Para tener todo lo negativo que vivimos a diario en las calles aún más cerca de nosotros y de las personas que nos importan? ¿Por qué no preocuparnos y ocuparnos en implementar políticas y acciones que nos BENEFICIEN a todos como sociedad presente y futura?
Trabajando colaborativamente, en armonía y en pro de la salud, generaremos mejores condiciones de vida para nosotros y para los que amamos.
*Licenciada en pedagogía por la UNAM.