El Santo Padre Benedicto XVI habló -el pasado 1 de enero-, sobre Libertad Religiosa en su Mensaje de la 44 Jornada de la Paz. La reacción no se hizo esperar, millones de corazones se llenaron de esperanza y alegría en el mundo, pese al descontento de sus detractores.
“Libertad religiosa, vía para la paz”. Benedicto XVI.
Desde que la Santa Sede informó -el martes 13 de julio de 2010- que S.S. Benedicto XVI había elegido como tema central la “Libertad Religiosa, vía para la paz”; la reacción no se hizo esperar, causo expectación; y más aún, porque lo lanzaría en su mensaje de la 44 Jornada Mundial por la Paz, el primer día del año 2011.
Llegado el tiempo, el mensaje cumplió sobremanera. El Sumo Pontífice reflexionó –sin ambages- de la situación internacional, y de los conflictos que se dan en algunas regiones, derivado de la persecución directa o indirecta a causa de la fe.
No obstante, el Santo Padre, ya había anticipado sobre el tema. Recordemos que el lunes 11 de enero de 2010, observó: “Lamentablemente, en ciertos países, sobre todo occidentales, se difunde en ámbitos políticos y culturales, así como en los medios de comunicación social, un sentimiento de escasa consideración y a veces de hostilidad, por no decir de menosprecio, hacia la religión, en particular la religión cristiana”.
También, en su alocución ante las autoridades del estado en el Palacio del Elíseo en París, el Domingo 14 de septiembre de 2008, señaló que “es fundamental, por una parte, insistir en la distinción entre el ámbito político y el religioso para tutelar tanto la libertad religiosa de los ciudadanos, como la responsabilidad del Estado hacia ellos”.
Igualmente, destaca el Discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el viernes 18 de abril de 2008, al referir que “no se puede limitar la plena garantía de la libertad religiosa al libre ejercicio del culto, sino que se ha de tener en la debida consideración la dimensión pública de la religión y, por tanto, la posibilidad de que los creyentes contribuyan la construcción del orden social”.
Por lo anterior, es evidente que el razonamiento respecto a la Libertad Religiosa que ha hecho su Santidad Benedicto XVI -a lo largo de su Pontificado-, lo sigue acreditando como un Heraldo de la Paz y Defensor de la Persona.
Nadie como él, habla tanto y tan sinceramente del ser humano; ni concientiza a tantos hombres y se considera un servidor de la verdad.
Así nos tiene acostumbrado el Santo Padre, lo vemos al rememorar que en 2006 el tema fue la verdad; al inicio de 2007 el mensaje se dio a la dignidad de la persona humana; en el amanecer de 2008, fue dedicado a la unidad de la familia; a este tenor, en 2009, ofrecido hacia el combate contra la pobreza, y en 2010, a la custodia de la creación.
Por eso, el mensaje de este año: Libertad religiosa, vía para la paz, confirma el verdadero rostro de Benedicto XVI, como un “Colaborador de la Verdad.”.
En efecto, el sucesor de Pedro ha elegido este tema mientras en el mundo se registran diversas formas de limitación o de negación de la libertad religiosa, de discriminación y marginación basadas en la religión, llevadas hasta la persecución y la violencia en contra de grupos religiosos.
A la luz de estos abusos, la reacción no se hizo esperar, millones de corazones se llenaron de esperanza y alegría en el mundo, pese al descontento de sus detractores.
Y es que el Vicario de Cristo está convencido de que no sólo las minorías sufren acoso, sino también, “donde las comunidades de creyentes no son una minoría, y sufren también formas más sofisticadas de discriminación y marginación, en el plano cultural y de la participación en la vida pública civil y política”.
Y si eso ni fuese suficiente, los medios de comunicación tampoco quedan exentos de actitudes de intolerancia, y en algunos casos, de denigración contra los cristianos y los creyentes en general.
Aún hace falta exista un auténtico pluralismo en los medios de comunicación, bajo una correcta información sobre las diferentes realidades religiosas; así como, la libertad de acceso a los medios para las mismas comunidades religiosas.
De ahí que la comunidad internacional debería luchar contra la intolerancia y la discriminación de los cristianos con la misma determinación con la que lucha o lucharía contra el odio contra todas las comunidades religiosas.
Este es el verdadero llamado del Santo Padre, luego de confirmar que los cristianos son los más perseguidos en el mundo, según un reporte presentado a la Santa Sede en junio de 2010.
El panorama es el siguiente: en Occidente, como en el Oriente, hay una carencia de asunción de responsabilidades de algunos gobiernos, que permite que los individuos ataquen e incluso asesinen impunemente a quienes disienten del punto de vista religioso.
Otro es que en algunos países calificados como de “especial preocupación”, se vive una ola desenfrenada de violencia sectaria. Así como violación a los derechos humanos y graves limitaciones a la libertad religiosa.
Por ello, Benedicto XVI ha querido hablar de la Libertad Religiosa en el 2011, y en especial, de la “lista de países en observación” que mantienen violaciones sistemáticas de sus gobiernos, y además, los peores expedientes en Derechos Humanos.
De ahí la preocupación del Sumo Pontífice, en relación a la importancia que tiene la Libertad Religiosa, y el alcance que proyecta en la sociedad.
Por eso, la Iglesia busca contribuir a reducir la práctica de alto nivel de intolerancia religiosa que vive el 32 % de los estados, y que corresponde al 70 % de la población mundial.
El objetivo, también, es colaborar con quien no margina la libertad religiosa, que ya es considerado: el problema del siglo.
En suma, la propuesta del Vicario de Cristo, es que a través de “Libertad religiosa, vía para la paz”, se promueva el bien común y respeto a los derechos humanos, bajo mecanismos e instrumentos que eviten la manipulación de los contenidos y símbolos religiosos, así como contra las manifestaciones de intolerancia y de odio hacia los cristianos y todos los creyentes en el mundo.
*Integrante del Consejo de Analistas Católicos de México en la Comisión Relación Iglesia-Estado.