CÓMO LA IGLESIA CONSTRUYÓ LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL. Autor: Thomas E. Woods, Jr. Edit. Ciudadela
La visión del mundo occidental hacia la Iglesia católica, en tiempos secularistas, no es favorable. Leyendas negras, imprecisiones históricas, ignorancia o mala fe nutren la opinión de muchas personas al afirmar que la milenaria institución ha condenado el progreso, las artes, las ciencias y ha sumido a las sociedades en el oscurantismo, contrarrestado a partir de la razón y de las luces que acabaron con la influencia de una Iglesia pétrea y supersticiosa; sin embargo, el espectador contemporáneo se sorprendería al conocer cómo la presencia de la Iglesia católica ha apuntalado muchos de los conocimientos, hechos y logros de los que gozamos actualmente y que, por ideologías y dogmatismos laicistas, se han empañado al afirmar una autoría secular de hombres y mujeres de fe católica.
¿Sabía el lector que uno de los principales renacimientos del conocimiento se dio durante el Sacro Imperio Romano Germánico? Más de uno quedaría sorprendido al conocer los principales cráteres de la Luna bautizados con los nombres de sabios e ilustres jesuitas quienes aportaron al mundo los conocimientos científicos fundamentales para la astronomía moderna. Hoy, las universidades occidentales son los recintos del debate y de la sabiduría, lugares laicos iluminadores de la razón y destructores de los “dogmas” anquilosados; sin embargo, el germen de las universidades actuales tuvo su origen en las instituciones promovidas por el catolicismo donde los Sumos Pontífices se convirtieron en mecenas para lograr el asiento de las artes liberales, de las humanidades, de la retórica, de las matemáticas, del derecho y de la economía. Thomas E. Woods hace una recorrido por la historia de la Iglesia y de la humanidad descubriendo al lector los logros científicos, diplomáticos, literarios y arquitectónicos cuyo su origen fue el pensamiento religioso y talento de los hombres de Iglesia; otorga, por otro lado, elementos suficientes que analizan, de manera objetiva, la naturaleza verdadera de la condena de Galileo Galilei y cómo, a pesar de la censura, gozó del aprecio de los científicos eclesiásticos y de Pontífices por sus argumentaciones a favor del sistema copernicano.
El autor no duda en concluir que occidente sufre una “amnesia histórica”. Después de la lectura de “Cómo la Iglesia católica construyó la civilización occidental”, obra prologada por el arzobispo primado de México Norberto Rivera Carrera, no habría otra cosa que un mea culpa de occidente por haber despreciado los aportes del catolicismo de los que, de alguna forma u otra, disfrutamos actualmente y que, como afirma Thomas Woods, “la mayoría de la gente cree que los mil años que precedieron al Renacimiento fueron tiempos de ignorancia y represión…” esto es fruto de una cultura popular adversa a una tradición procedente de la Evangelización que proporcionó identidad cultural a los pueblos y donde la Iglesia puso en práctica los criterios de la inculturación que “contribuyó al desarrollo de las culturas nativas y nacionales”.
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*Reseña realizada por Guillermo Gazanini, secretario general de Analistas Católicos.